31 de diciembre de 2008

CUENTO DE ENERO

ENCANTO DE COLUMPIO
María Molina, enero 2009

Una niña en un columpio.
Detrás de ella, otra niña le da impulso. Cada vez más alto.
- Déjame - dice la primera - yo sola puedo, tengo miedo.
Pero la niña que le empuja es sorda y sigue empujando el columpio.
La primera niña, roja ahora, empieza a gritar. La que está detrás, feliz de hacer feliz a su amiga, canta con una voz deshilachada, que desde hace dos años no puede escuchar.
La primera niña la escucha y deja de gritar, ahora hipa, llora y sigue volando, cada vez más alto. El columpio chirría, un perro ladra, una voz de madre pregona meriendas. La voz sin ritmo de su amiga la calma. Ya no llora, solo mira sus pies que apuntan al cielo, y en él una nube tiene forma de bocadillo. La niña mecida la señala con el dedo. La niña sorda afloja el impulso y mira al cielo.
- Meriendaaaa, chocolate - canta la niña sorda con voz de burbuja.
El columpio se apaga y dos niñas felices, corren de la mano hacia la cocina.


Maria Molina es frágil y fuerte, se cuela en el ojo de una aguja para ver que hay al otro lado.http://www.maricuela.com/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo la suerte de conocer a un duende de gran corazón que me invita a participar en el paseo de vuestros relatos asiduamente, a él le agradezco esa puerta que se abre cada vez que despierta mi ilusión, a vosotros las sonrisas que dibujáis en mi rostro. Enhorabuena por vuestro proyecto y gracias por esos momentos de felicidad.

Ely dijo...

He tenido la suerte de encontrar una postal, me hizo mucha ilusión encontrarla en el Cafe Hemisferio - Alcala de Henares , leer el cuento, intentar averiguar que seria eso del proyectoatrapalabras, y como no evadirme por unos instantes en la pequeña historia que en ella existia. La he leido ya varias veces, la coloque en mi mesilla de noche cuando llegue a casa y hasta este momento que la he cogido para buscar la dirección del blog ha permanecido en ella. Ahora volvera de nuevo alli, para volver a subirme en el columpio de nuevo o correr a por mi bocata de nocilla...

Gracias por soltar estas palabras, Ely